5.10.09

Quiero jugar!!

Leyendo el blog de Angeles Mastretta (Puerto Libre) lleguè a esta frase de Pablo Neruda: "En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir. El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta".
Jugar, no olvidar cómo jugar...
¿Cuánto hace que no jugamos?

"Quiero jugar a las montañas, a los pájaros, a que soy un perro con una mosca en la oreja: trémulo y enojado: olvidadizo. Ya no se acuerda qué lo molestaba, ahora intenta salir a la calle y olisquear las orillas de los árboles, en busca de no sé qué aroma inolvidable.
Quiero jugar a que no pasa nada, no pienso nada, nada recuerdo, nada temo y todo me da risa.
Quiero jugar a que el tiempo no se ha ido como arena, a que voy al colegio..."

27.8.09

Los hermanos

Agradezco a Dios por mis hermanos, cada uno de ellos me hace pensar en la vida... cada uno de ellos con su mirada me recuerdan de donde salí.. cada uno de ellos tiene una historia, que indirectamente es mi historia... NESTOR FERNANDO... CESAR DIEGO... EMILSE BELEN... ALDANA MAILEN ... JEREMIAS HERNAN...
DIOS LOS CUIDE SIEMPRE, Y NO SE OLVIDEN DE SU HERMANO...

15.7.09

LA VIDA DE LAS PROMESAS



“Sobreviviente” hasta ayer...

El juvenil Sebastián Navarro es uno de los tantos que se consideró libre de Talleres con el descenso al Argentino “A”. Vivió penurias durante 7 años y a pesar de que quería quedarse, se marcha a San Juan.


Siete años en la vida es mucho. Muchísimo más lo son viviendo en Talleres. Carlos Dossetti, los “Notables”, Carlos Granero y Carlos Ahumada manejaron el club en ese largo lapso de tiempo. La “T” estuvo en Primera, en la B Nacional y ahora cayó al Argentino A. Muchas cosas, mucho tiempo. A todo eso, “sobrevivió” Sebastián Navarro en las divisiones formativas albiazules, claro hasta que el agua llegó al río.

Barrio Jardín fue su casa desde los 14 años llegando desde El Bolsón, Río Negro. Con una valija llena de ilusión, sueños y grandes expectativas. El juvenil volante central superó la prueba, fue fichado y lo mandaron a vivir a la Boutique. La alegría y la expectación se acrecentaban, hasta que se dio con la dura realidad albiazul. En la pensión no había luz. Pero ése sólo fue el comienzo de siete años de vida donde mezcló la esperanza y los sueños de futbolista con las odiseas de sortear al “mundo Talleres”.

Navarro jugó hasta el mes pasado en el “Tallerito”, y contó entre risas que “pasó mucha gente, dirigentes, coordinadores y anduve por una gran cantidad de pensiones”. En diálogo con LA MAÑANA, el volante de 21 años narró: “Primero estuve en la pensión de la Boutique, sin luz, sin gas, sin agua... siete meses así. El primer día cuando llegué, quería escuchar música y cuando voy a enchufar el equipo, me dice un chico que no se podía porque no había luz. En las noches dormíamos bajo la tribunas por el calor, no podíamos poner el ventilador. Lo juro, dormíamos con el colchón en la platea”.

-¿Tus padres sabían?
-Me llamaban mis viejos y yo les decía que estaba bien. Les tuve que mentir. En esa época estaba de coordinador José Reinaldi y el presidente era Dossetti.

Al tiempo de estar en Córdoba, un representante o “un chanta”, como él lo calificó, lo llevó a vivir a un departamento, pero al mes desapareció. “No teníamos para comer. Nos la rebuscamos como podíamos, amigos del club nos llevaban comida, es largo de contar...”, recuerda. Luego comenzó un extenso recorrido: volvió a la Boutique, llegó el gerenciamiento de Granero y se fue a la pensión de Atalaya, vivió unos meses junto a Matías Quiroga en una habitación que le prestó Edmundo Parisi, tras ello residió en el Estadio Córdoba, luego pasó dos años recorriendo pabellones del cuartel ubicado en el camino a La Calera, un año en el gimnasio Quality, otro tiempo en la Boutique y, hasta ayer por lo menos, vivía con su hermana en un departamento. “Siempre con complicaciones”, remarcó. Aunque aclaró que “fueron muy importantes los compañeros de las pensiones. Pero, de donde saqué más fuerzas para seguir es en mi sueño de jugar. Dejé mi familia, mi pueblo y algo muy importante como el estudio. No es excusa, pero sin luz no podía estudiar. Me la jugué porque es lo que más quiero”.

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El día más duro


El 3 de mayo del año pasado, Sebastián Navarro vivió su día más difícil en Talleres. A pesar de las miles de dificultades que atravesó, ese momento lo considera “el peor”. Jugando un partido ante Argentinos Juniors (por el torneo de Inferiores de AFA), el volante central intentó recuperar un balón, pero se le trabó el tobillo en el piso, y se quebró tibia y peroné. “No me importó vivir sin luz, sin esas comodidades. Lo peor fue esa lesión. Estaba muy caliente y ya no quería jugar más. Ese año había estado a punto de subir a Primera, pero verme la pierna dar vuelta, era muy duro. Fueron dos días en los que estuve muy mal. Después me operaron rápido y me dije que no tenía que abandonar, y me propuse salir adelante”, recordó con la voz entrecortada. Tras esa lesión, realizó una larga recuperación y recién en marzo de este año volvió a jugar sin problemas. “Recibí muchos consejos y palabras de aliento”, afirmó el juvenil admirador de Javier Mascherano y Sebastián Battaglia.

Mientras Navarro esperaba por su primer contrato profesional, Talleres se fue al descenso, muchos juveniles quedaron libres incluido él y hoy está llegando a San Juan para incorporarse a De-
samparados. La postura del jugador y su representante, Mario Rodríguez, es de marcharse de barrio Jardín con el gerenciamiento de Ahumada. “A Sebastián lo hicieron llorar con los malos tratos. El quiere quedarse, pero no con esa gente”, dijo el apoderado quien puso un manto de dudas sobre la vuelta del pibe, aunque si para AFA es de Talleres, debería regresar.

http://www.lmcordoba.com.ar/2009/07/15/nota194389.html

23.6.09

OPINION



“La libertad de prensa es una de las reglas constitutivas de las sociedades democráticas, ya que permite la circulación de informaciones, la expresión de opiniones y, con ello, el desarrollo de la conciencia ciudadana...”

La leí en estos días en una vieja columna editorial... Interesante... No olvidar...

15.6.09

HOSPEDAJE


El Four Seasons Hotel des Bergues Ginebra se encuentra en el corazón de la ciudad. Por su ubicación preferencial -frente al lago de Ginebra- este hotel es la primera elección de los “viajeros sofisticados y estadistas del mundo”, según puede leerse en su página web. .

Decoradas por el renombrado diseñador de interiores Pierre-Yves Rochon, las 103 habitaciones y suites son de un gusto exquisito y sobrio. Además, el hotel combina la clásica elegancia y estilo con lo último en tecnología. Con vistas encantadoras del lago, el casco antiguo o el patio, todas las habitaciones son luminosas y espaciosas. El costo por noche va desde los 700 hasta los 11.500 dólares

Todas las habitaciones incluyen acceso a Internet, reproductores de DVD y televisores de pantalla plana LCD. Los baños son de mármol con profundas bañeras y artículos de tocador. Además, como huésped del hotel, Cristina podrá utilizar el gimnasio y los servicios de Spa para relajarse.

EN ESE LUGAR, SE HOSPEDO EL DOMINGO POR LA NOCHE CRISTINA FERNANDEZ, PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA, PAIS DONDE MILES DEBEN DORMIR EN UN COLCHON TIRADO EN EL SUELO O NI SIQUIERA BAJO TECHO...
.........................¿Qué se sentirá?


Fuente: www.perfil.com

20.5.09

"El Manicomio del tiempo"


"Existía o existe en Puebla un manicomio maltrecho y medio olvidado en el que sin remedio mezclan su lucidez y sus delirios varias decenas de mujeres.

Estuve ahí alguna vez cerca de la Navidad porque mi madre organizaba una posada con el ánimo de consolar el insaciable desconsuelo de aquel sitio, y no sé con qué resultados.

Durante un tiempo mi hermana heredó la misión visitadora de mi madre. Trató en aquel abismo con mujeres desquiciadas por la pobreza o la falta del medicamento necesario en el momento preciso, lo mismo que con jóvenes que al caer en la cárcel por drogadictas eran llevadas ahí, puestas en abstinencia y conducidas al pavoroso túnel de la conciencia plena en mitad de un mundo regido por el disparate.

Nunca supe la causa, pero supongo que un mecanismo de autodefensa hizo que Verónica espaciara sus visitas al manicomio de San Cosme. Hay tanta locura por atestiguar en el mundo de afuera que acabamos acudiendo a ella antes que a la recluida en la desdicha de estar catalogada como tal.

De las tardes que pasó entre aquellas mujeres dedicadas en sus ratos de paz a bordar o hacer collares, mi hermana obtuvo un tesoro y me lo regaló.

Es un pequeño pedazo de tela color marfil, en el que una supuesta loca bordó, con el pulso firme y el punto atrás perfecto: "No arruines el presente lamentándote por el pasado ni preocupándote por el futuro".

Sin buscar el perdón de quienes encerraron a esa mujer, yo colgué su sentencia en el sitio más visible de mi casa y acudo a ella cada vez que lo creo necesario o la dejo entrometerse en mi camino cada vez que el azar me la coloca enfrente. Pocas voces me remiten tanto a la cordura. Aunque a fuerza de proponerme oírla, he comprendido que una persona capaz de vivir atenida a esa sentencia pueda cometer muchas locuras.

¿Por qué moverse de una cama tibia, si a uno no le preocupa el futuro? ¿Por qué llegar puntual a los lugares? ¿Por qué la prisa? ¨Por qué andar correteando a la eficacia? ¿Por qué negarse a las conversaciones largas, al simple dejar pasar el tiempo sobre nuestro cuerpo y nuestros deseos?

Vivir sin lamentar el pasado ni preocuparse por el futuro es darle al tiempo una dimensión mucho mayor de la que le ha otorgado el mundo que nos rige. Es rehabilitar la noción de presente y desaparecer el reloj que tanto nos atormenta.

Me pregunto qué sería de este tiempo que ha descubierto la aspirina, la televisión, el internet, los celulares, los jets, si no hubiera dirigido los beneficios de sus descubrimientos a evitarnos todo lo que se considera perder el tiempo.

Evaporar el tiempo, tratarlo como algo que se consume, que se divide en pasado y futuro, que uno puede medir y manejar a su gusto es lo que debería considerarse una locura. Pero nadie va al manicomio si vive con la angustia de estar perdiendo el tiempo. Porque no habría manicomios para albergarnos.

Hemos olvidado el placer que otros encontraron en las tertulias, la radiante voluntad con que otros supieron ser generosos con su tiempo. Supieron darlo a los amigos siempre que fue necesario, darlo al ocio y la contemplación, darlo a la hermosa lengua que hablamos. Darlo al sueño y al placer de tocar a los otros sin medir las horas y tener que salir corriendo. Por eso me gusta este puerto, porque nos devuelve el derecho a gastar el tiempo en oír a otros.

Adivinar qué habrá sido del tiempo y cómo será el presente de la bordadora de San Cosme. Nunca podré 0decirle cuánto la escucho y cuántas veces la desoigo, pero hasta siempre me acompaña la sentencia que hoy descargo en este puerto por si alguien quiere apuntarla y atenerse a la locura que acarrea:

"No arruines el presente lamentándote por el pasado ni preocupándote por el futuro".



(Texto extraido del blog, del diario español El Pais, Puerto Libre de Àngeles Mastretta)